martes, 12 de febrero de 2013

DISCURSO PRONUNCIADO POR JULIO RUIZ DE ALDA EN SEVILLA EL 22 DE DICIEMBRE DE 1935



Resurrección de España

Cuando se está en vuestra presencia, cuando sentimos latir vuestros corazones movidos por el entusiasmo, cuando se ve reflejada en vuestras caras esa decisión, esa voluntad de luchar, tal vez de morir, pero también de vencer, no cabe duda que hay que empezar a creer en la Resurrección de España, en la reconstrucción de España.
Estamos organizando una Cruzada Nacional por esta Resurrección, pues si os fijáis en la trayectoria seguida por Falange Española desde el '29 de octubre, siempre veréis, de una manera continua, tenaz, que entre los problemas actuales, y las posturas políticas del momento, existe el guión, el anhelo de una nueva España, de una España renacida. Una España activa, optimista, unida y combativa.
No nos basta con una España en orden, pequeña, recogida y pazguata, como la quieren muchas derechas españolas. Una España de vida cómoda, tal vez para los privilegiados. No queremos la España de los últimos siglos; nos rebelamos contra el pesimismo y el renunciamiento que lastran hoy las generaciones maduras de España; queremos romper de una vez, definitivamente, el curso de la Historia Patria de los últimos tiempos. Somos tradicionalistas, porque creemos en la permanencia de los valores morales; queremos que en España existan caballeros e hidalgos, pero no para que lleven una vida recogida, triste y pobre en sus casonas, o degenerados, sirvan de caciques o de usureros; queremos caballeros e hidalgos con grandes misiones que cumplir; caballeros e hidalgos como lo eran en los siglos XV y XVI; con el mundo abierto a ellos, con tal riqueza vital, que servían para labrar la tierra, para conquistar Imperios, para evangelizar salvajes y para vencer en las luchas diplomáticas.


Renunciamiento actual

Nosotros sabemos y sentimos la tragedia del destino español: imperar o morir; y aceptamos con alegría este destino imperial; y nos rebelamos contra la agonía lenta y continua, que desde hace siglos nos acosa; y nos rebelamos contra el renunciamiento ambiente que hoy existe, contra el renunciamiento oficial del Estado Español; renunciamiento en el alma de las generaciones viejas, en las derechas y en las izquierdas, porque sus rebeldías y su afán de superación los han desviado a objetivos antinacionales, a la lucha de clases, en las que derraman odio pero no amor.
Y este renunciamiento es tan completo y tan total, que se ha dado la vergüenza de que al tratarse en el Parlamento Español un problema vital para España, Gibraltar, por monárquicos y republicanos, en serio y hasta en broma (¿verdad, Fernández Flórez, que es difícil ponerle cascabeles al gato?), quedó sentada nuestra impotencia, no sólo material, sino moral, para intervenir en el asunto., en contra de los deseos e intereses de una Gran Potencia.
Sabed, españoles, que la cruda verdad, la horrible verdad es que desde Trafalgar, la política exterior de España está controlada por Inglaterra, mientras que Francia, desde Luis XIV, controla nuestra política interior y la controla por medio de la masonería y demás internacionalismos.
Ella nos divide, y desvía nuestra atención hacia problemas externos a nosotros; y nosotros, al desangrarnos, al debilitarnos, le hemos dejado el campo libre, en Argelia y Marruecos, donde miles de españoles trabajan y sudan bajo la bandera francesa; y fijaos bien que por esta razón siempre que en España ha brotado un afán renovador, una decisión de conquistar su independencia, siempre se le ha matado o se le ha intentado matar; por eso a nosotros se nos procura ahogar, pues a nosotros, a Falange Española, por mantener enhiesta nuestra bandera y nuestra personalidad, por no ceder en nuestro santo ideal, por no ser comparsas de altos o bajos intereses, por no ser guerrillas de estos intereses, se nos ha aislado y se ha tratado de ponernos en ridículo, a pesar de ser el movimiento español que más claras ideas, doctrinas y programas ha lanzado; muchas de ellas, así como nuestros ritos, copiados. Y a pesar de ser el movimiento que más sangre valiosa y generosa ha derramado por España; a pesar de no haber descendido nunca a la lucha procaz y mezquina, veréis que toda la prensa de derechas e izquierdas nos hace el vacío, y que se nos quiere ahogar económicamente.
Pues bien; este estar solos, siempre de guardia bajo las estrellas, nos honra y nos confirma nuestra verdad y nuestra razón, la de ser los únicos representantes de la España que va a resucitar, sobre todos los pesimismos, renunciamientos, mezquindades y mediocridades.

Punto de partida

¿De dónde partimos y a dónde queremos llegar?
La partida sólo la podemos hacer desde la realidad actual. Ésta es triste y trágica, pues se está jugando la suerte de España, y hay razones para creer que los jugadores no se han dado cuenta de lo profundo de la jugada, en la que está en juego España misma, física y moralmente. Poco os voy a decir sobre esto; nuestro Jefe será el que plantee el momento político y sus decisiones sobre la actitud de Falange Española. Sólo os voy a hacer resaltar que este país está lleno de contradicciones, por unos y por otros. Por las derechas y por las izquierdas. Los demócratas, cuando pierden, reniegan de ella; los que hicieron la Constitución no la cumplen. Tenemos a un hombre, Gil Robles, que creó un partido con una magnífica organización, en el cual han creído y creen muchos españoles, el cual ha congregado muchedumbres en torno de venerados santuarios españoles; en los que ha expuesto sus doctrinas, sus pensamientos y sus futuras acciones.
Pues bien: este hombre ha caído por no cumplir lo que dijo que iba a hacer. Y yo pregunto: ¿No cumplió lo prometido, porque no creía en lo que decía, cosa que yo niego, conocida su rectitud, o no lo hizo porque su partido, por ser por un lado sindicato de intereses o por tener, por otro, influencias no ocultas pero externas, acabó por imponerle una política? La realidad es que un partido que tiene la Juventud de Acción Popular, un partido que dice querer un Nuevo Estado, Estado totalitario, en que todo el poder es para el Jefe, es hoy el único legalista, democrático, parlamentario y liberal.
En este Gobierno se estaba haciendo una obra de altura, profunda, que requiere tiempo y que está por encima de regímenes y cambios políticos: era la de reorganizar el Ejército, la de empezar a darle rendimiento y espíritu.
Y esta crisis parece que su principal fin ha sido derribar del Ministerio a Gil Robles y cambiar su política militar, y al romper la continuidad necesaria se inutiliza lo ya conseguido, y es porque hoy a los partidos políticos les interesa más. que España, su afán de mando y de poder.

Nuestra meta

Pero dejaré este escarceo en el actual momento político y voy a seguir ciñéndome a mi tema.
¿Hoy, España es un país viejo, cansado, condenado fatalmente a morir, o, por el contrario, es un país joven, con energías suficientes para emprender obras y hechos universales? O sea, España como unidad, como colectividad y, por lo tanto, su Estado, ¿tiene misión universal que cumplir o sólo ha de regular las luchas internas, en perpetua guerra civil?
Nosotros afirmamos lo primero. Afirmamos que siempre los pueblos y las naciones pueden superarse en lo interno, y desbordarse hacia fuera. Esto es una cuestión de voluntad y de dirección.
Para llegar a conseguir y realizar este pensamiento se requiere que el pueblo comprenda y sienta este afán de superación.
Y por eso nosotros, al ir al pueblo con nuestros anhelos, no nos dirigimos sólo a derechas o izquierdas. Vamos a todos: desde los ingenuos sindicalistas, místicos y anarquistas, hasta los tradicionalistas. Pues nuestro movimiento será un hecho y será triunfante cuando consiga que la mejor parte de España, esté a la derecha o a la izquierda, sienta con nosotros.
Los obreros, los campesinos, sienten la cosa nacional, a pesar de todas las propagandas, a pesar del marxismo y del sindicalismo. Estad seguros que sí, que sienten en su entraña lo nacional; pero que hasta hoy no ha ido nadie a hablarles en su lenguaje, en consonancia a su tragedia económica, en consonancia a su rebeldía, natural y lógica, en la que hoy viven, luchando sin armas, contra el Estado y la sociedad capitalista. El obrero revolucionario tiene para nosotros el interés de ser un hombre que ya ha roto las cadenas del egoísmo y del conformismo, que parte de la burguesía y clase alta, ya que éstas, conformándose con el Estado y la sociedad actual posponen el interés general a sus egoísmos.
Vamos a los obreros, de frente, sin adularlos ni engañarlos, hablándoles como a españoles: ni como a dioses ni como a bestias; tendremos que luchar con ellos, pero siempre lealmente, como hombres, pues es más fácil entendernos así que por otros procedimientos.
La reconstrucción nacional que Falange Española llevará a cabo, ¿es posible? ¿Tiene España elementos suficientes para ello? Los tiene; tiene campos, tiene hombres y tiene primeras materias. ¿Qué le hace falta para reconstruirse? Trabajar.
La riqueza no es el oro, no; es el trabajo, la capacidad de producción.
Así se pueden acometer las obras hidráulicas. Enormes sindicatos complejos, social y económicamente. Carreteras y pueblos. Cines, piscinas, frigoríficos.
Ingenieros: si sentís vuestra carrera, venid con nosotros; sentiréis la alegría de construir; tendréis aire libre y horizontes.
Esta puede ser España, unidos y trabajando: Vida militar. Ejército. Sindicatos de estudiantes y obreros. Ejemplo de otras naciones. Aleluya.