martes, 12 de febrero de 2013

POLÍTICA ESPAÑOLA, POR JULIO RUIZ DE ALDA



Notas de actualidad escritas en el semanario Arriba, número 14, de 24 de junio de 1935

Apatía y esterilidad

Con estas palabras, se puede definir la semana pasada, en la política española.
En el Parlamento, se ha tratado o se están tratando, tres problemas fundamentales: Presupuestos, Paro obrero y Repoblación forestal.
A pesar de ello, o mejor dicho, a causa de estos asuntos, la Sala del Congreso ha estado desanimada, pues no sienten ni les interesan los grandes problemas a los partidos políticos.
En cambio, los pasillos, el bar, las salas de conferencias, han estado animadísimas, pues se susurraba y se comentaba con fruición, en sabrosas y esperanzadas conversaciones, próximas maniobras políticas, jugarretas y zancadillas, y esto sí que es interesante, divertido, democrático y liberal. ¿Cómo se va a comparar el molestarse seriamente, estudiando profundamente problemas aburridos, dedicar con el calor que hace el tiempo a pensar, reflexionar y trabajar, para conseguir que el Estado funcione y cumpla con sus deberes, y sus fines, los españoles coman y sobre todo, convencerles que es hermoso sacrificarse por sus hijos, dejándoles una Patria mejor que la que nos dejaron nuestros padres? No. Los diputados no están para eso; ellos tienen un fin, y este fin es el conseguir que sus caciques amigos manden en sus pueblos; es el conseguir que sus pandillas, las indispensables pandillas necesarias para mantener su eficacia electoral, estén contentas, viviendo del presupuesto del Estado o a costa del mismo y ellos puedan seguir preparando nuevas e inéditas jugarretas y zancadillas.


Los presupuestos

Se están discutiendo sin estudio y sin discusión; nunca ha habido en la sala más de cien diputados. La mayoría no asiste porque no le interesa; los monárquicos hacen que hacen, y las oposiciones sólo piensan en el momento de la aprobación de los presupuestos, pues infiere que en este momento puede tener lugar la gran sorpresa; por ejemplo: Maura y Sánchez Román en el Poder. Nadie podría negar que esto sería precioso y además democrático y liberal.
El Gobierno presenta unos presupuestos diciendo que son malos, que por premura de tiempo no ha podido preparar uno bueno, pero promete que para octubre lo hará.
Como existe un déficit, se han comprimido las cifras en los distintos departamentos; como a los gastos de personal no se puede tocar, se han quitado del material disminuyendo por lo tanto eficacia a los organismos.
La preocupación de todos los economistas, al discutir y criticar los sucesivos presupuestos que se van presentando, es el déficit cada vez mayor que éstos tienen, pero en cambio, a lo vital, o sea a la eficacia del Estado, no se le presta mayor atención. Pero nosotros, en cambio, tenemos que mirar primero a la eficacia del Estado, a que éste cumpla con sus misiones. El déficit verdadero es mucho mayor que las cifras resultantes, pues a éstas hay que añadirle el coste de los organismos ineficaces y así se encontraría que el déficit verdadero sería mayor de dos millares de millones. Pero la transformación necesaria del Estado no pueden ni quieren hacerla ningún partido político. Sólo la haremos nosotros, con la Revolución Nacional.

El paro obrero

Se ha aprobado una ley contra el paro, la cual es un balbuceo; desde luego, se puede asegurar que el paro seguirá. Y sucede lo mismo que en todos los problemas fundamentales, cuya resolución es cuestión de decisión y de estilo. Para luchar contra el paro hay que tener bien a la vista lo siguiente
¿En España, hay cosas para hacer y reconstruir suficientes para dar trabajo y vida a todos los españoles? Sabemos todos que sí, que están casi todas las cosas por hacer, que el 80 por 100 de los españoles viven en casas de malas condiciones, que nuestras tierras están sedientas, nuestros montes pelados, etc., etc., y que la única manera de remediarlo es por medio del "trabajo". Pero todos los partidos españoles, desde el socialista hasta los monárquicos, adoran al mito "oro" y sacrifican a este dios judío la suerte de los españoles y de España. Para terminar con el paro, es preciso derribar este ídolo; tened la seguridad, camaradas, que el Estado Nacional-Sindicalista se apoyará en el trabajo y a base del mismo crearemos la verdadera riqueza, el utillaje nacional y que sólo entonces será España un pueblo de trabajadores alegres y entusiastas.

Repoblación forestal

Este problema es típico. Desde ahora se puede asegurar el fracaso rotundo de todas las medidas y soluciones que intente hacer el Estado actual. ¿Sabéis por qué? Porque es un problema espiritual. Resolver la repoblación de nuestros montes, supone un sacrificio en la actual generación en beneficio de sus hijos, y este sacrificio no lo puede hacer ni el régimen ni el Estado, pues éstos se basan sobre todo en el egoísmo particular. Tened la seguridad que los montes españoles sólo se repoblarán por nuestras juventudes, animadas por nuestros bienes y por nuestra fe.

Saavedra Lamas

Jóvenes de España, que soñáis con un Imperio español: grabad en vuestra mente este nombre. Es el ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina. Es un español de la Gran España, de los tiempos que España daba al mundo un Cisneros. Este hombre consiguió que Norteamérica suprimiese la Enmienda Prat en Cuba, ha conseguido la sincera amistad entre Brasil y Argentina y ha terminado la "guerra en el Chaco" por medio de una paz a la española, con Tedéum e himnos, paz alegre y generosa. Este hombre trabaja por la caridad espiritual de Hispanoamérica. Trabaja por la formación del Imperio espiritual antiguo. Hoy, desde nuestra modestia, le damos las gracias. Mañana, contribuiremos a su labor.
Saavedra Lamas, en nombre de la juventud heroica de España, gracias.