Aparecido en el segundo
número de No Importa y con fecha 6 de junio de 1936
En medio de la mediocridad
nacional, la Falange irrumpe como un fenómeno desconocido hasta ahora. No por
la originalidad - con ser mucha - de su programa, sino porque es el único
movimiento que no se limita a agrupar a sus partidarios por la vaga
coincidencia de su programa, sino que trata de formarlos por entero, de
infundirles, religiosamente, una moral, un estilo, una conducta. La Falange no
ha seguido a las viejas agrupaciones políticas, aspirantes a arreglar el mal de
España con unos coloretes a flor de piel; la Falange ha calado hasta la raíz;
ha empezado por el principio; no se ha conformado con tener adheridos, ficheros
y cuotas: ha aspirado a tener "hombres" y "mujeres"; seres
humanos "completos", entregados a la abnegación del servicio.