(Aparecido en el número 10
de la Revista JONS, de mayo de 1934)
(El Triunviro Nacional de Falange Española de las
JONS, Julio Ruiz de Alda ha dado a nuestros camaradas los estudiantes del
Sindicato, una conferencia con las últimas consignas e instrucciones en
vísperas de que se desparramen - durante el verano - por España. Hela aquí
íntegra:)
Desde que nuestro Movimiento adquirió
realidad, era preciso ir creando los órganos necesarios para conquistar, de una
manera progresiva y constante, los distintos objetivos que se nos presentaban.
Desde el primer momento,
fueron los estudiantes - y esto es natural, y luego trataré de explicar la
razón del porqué -los primeros que llegaron. Fueron los primeros, y además
fueron los más entusiastas.
Un Movimiento del tipo del
nuestro tiene necesidad de hacer una propaganda continua y de agrupar los
núcleos que se vayan incorporando. ¿Y cómo agruparlos? Pues de la manera que
sean más eficaces y cumplan mejor su misión.
Nosotros, los
nacional-sindicalistas, somos revolucionarios. Revolucionarios porque estamos
decididos a cambiar el actual Estado y a emplear todos los medios para
conseguirlo.
Tenemos un criterio y un
sentido claro y concreto de cómo debe de ser nuestro Estado, y la organización
nuestra debe estar inspirada en este mismo sentido.
Como antes os he dicho, la
primera masa homogénea que tuvimos fué la universitaria; había necesidad de
agruparla, y es lógico y natural que, según nuestra concepción sindicalista, se
agrupase en un Sindicato.
Este Sindicato tiene que
ser Nacional, pues nosotros no debemos y por tanto no podemos, hacer
agrupaciones fragmentarias ni locales, sobre todo en su línea general o, mejor
dicho, que todos nuestros organismos han de tener una línea nacional, aunque
tengan autonomías de funcionamiento, con vistas a problemas locales.
Por eso, el título es
Sindicato Español Universitario (Universitario de Madrid y Barcelona, de
Santiago y Valencia, y Salamanca, etc.).
Se creó en Madrid, e
inmediatamente se ha extendido a toda España.
Estando nuestro Movimiento
en estado no embrionario, pero sí de asimilación o nutrición, es natural que
este organismo (el Sindicato) ha de tener otra misión que la puramente
profesional o sindical, aunque ésta sea más tarde, cuando hayamos conquistado
el Poder, misión privativa.
Ahora estamos todos en un
puesto de combate, en las avanzadas, en el verdadero tiempo heroico del
Movimiento; en este tiempo. que los historiadores cuando triunfemos -y
triunfaremos si nos "ganamos" el triunfo- cantarán y alabarán, y nuestros
hijos se sentirán' orgullosos de esta época. En estos momentos, todos tienen
que estar en la brecha, y, como es natural, el Sindicato también.
Por lo tanto, aparecen aquí
las dos .directrices que ha de tener el Sindicato:
Una acción profesional y sindical.
Una acción política y
revolucionaria.
Y vamos a ver cómo las
tiene que desarrollar.
A los seis meses de vida
del Movimiento, el Sindicato ha nacido, se ha organizado, y ya hoy cuenta en
toda España con más fuerza y más espíritu que la Asociación profesional y
oficial (F. U. E.).
Es mucho lo conseguido,
pues hoy tenemos el instrumento con que trabajar, luchar y obrar en el próximo
curso universitario.
Ahora es necesario darle al
Sindicato fondo, o sea hacer que los estudiantes afiliados se interesen por él,
que se acostumbren a verlo como cosa propia, y que, por medio de él, consigan
el mayor rendimiento en sus luchas y trabajos.
Y para ello hay que
señalarle metas, tareas, o mejor dicho, que el Sindicato las desenvuelva y las
estudie y luche por su implantación.
Los Sindicatos, lo mismo
que las milicias, acostumbran a reunir hombres, a unirlos en empresa común, a
pensar en sentido total y no personal, y si el Sindicato, como ocurre con éste,
no tiene por fin inmediato un objetivo económico, más aún; y si, además de
ello, es político y revolucionario, mucho más. Y tened la seguridad de que un
estudiante, al cabo de vivir y luchar dos o tres años en él, sale hecho un
hombre nuevo, sale con nuestro espíritu - más audaz y más optimista -
convencido de una verdad y dispuesto a luchar para imponerla. Saldrá convencido
de que el bien general del Estado, será siempre, a la larga, el bien
particular, y comprenderá así todos los problemas. Por esto el Sindicato debe
atraer y emplear a todos los afiliados estudiantes, dándoles misiones y
ocupaciones para que sea de todos, para que todos intervengan y se interesen
por él.
En lo profesional, debe
marcar metas precisas y concretas; yo no he de hablar de las mismas; pero sí os
aconsejo que estas metas sean como deben ser siempre todas las nuestras: altas
y ambiciosas.
Yo muchas veces pienso en
los pueblos de España, estos pueblos chatos, pegados a la tierra. Desde el aire
se ve que no tienen más que lo indispensable para la vida; porque no tienen, o
no se ven, esos complementos que los hacen agradables: parques, jardines y
paseos. Las calles son retorcidas y estrechas. Si los veis desde abajo
observaréis que el noventa por ciento de las casas son pobres, feas e
insuficientes; que dentro de ellas no se puede ser feliz; que las calles,
cuando llueve, son barrizales; que los sitios de reunión: casinos, bares,
tabernas, cines, etc., son sórdidos y mezquinos, en fin, se vislumbra una labor
a realizar grandiosa; pues bien, nosotros tenemos que cambiarlos, salvarlos y
rehacerlos.
Nuestros pueblos tienen que
conservar, remozadas, las amplias casonas antiguas, las bellas iglesias; pero a
su lado tienen que estar unos hogares amplios, limpios y alegres. Todos los servicios comunes tienen que tener
este mismo sello. Hay que hacerlos habitables y confortables y esto hay que
hacerlo de verdad, cueste lo que cueste; pues no puede ser que se diga:
"España es su campo", porque hoy es una burla, pues en ese campo no
se puede vivir.
Fijaos bien, arquitectos e
ingenieros, médicos y maestros, en la inmensa labor que tenéis por delante:
hacer la nueva España, la España nuestra y verdadera.
En una conferencia que di
sobre "España vista desde él aire", hacía una crítica de Madrid, y
sobre un plano topográfico resaltaba la carencia en Madrid de un lugar que
recordase tiempos grandes de España. No lo hay. Lo más típico, tal vez lo más
señorial, la plazuela del Ayuntamiento, es del tiempo de Cisneros, cuando
Madrid no era capital de las Españas. Me diréis, tal vez, que el Palacio
Nacional; pero éste está solo; no es la obra de un Estado ni de una Nación; es
la obra de una dinastía; estaba en las afueras de Madrid, lindando con el
campo, no metido dentro de la ciudad. El Madrid antiguo es chato y feo; será
simpático; pero no es lo que corresponde a la Capital de un Imperio. El Madrid
nuevo es producto de la burguesía y tiene espíritu de ésta.
Pero hoy, si vais a los
terrenos donde se construye la Ciudad Universitaria, veréis que lo que allí se
está haciendo es distinto. No hablo del estilo de las construcciones; hablo y
me refiero a la amplitud del espacio; hablo y me refiero a ese horizonte que se
ve desde allí; por un lado, la ciudad apelotonada, con las torres de las
iglesias y los rascacielos modernos; pero hay otros dos puntos de vista
magníficos: uno, la tierra que se ve, fuerte y grandiosa, con sus líneas
recortadas, y por otro, el ancho panorama de Castilla.
La Ciudad Universitaria
tiene un emplazamiento imperial; allí no se debe educar a los jóvenes hombres
de España, para que salgan castrados de espíritu, sin más ansia que el de ser
funcionarios, malos trabajadores y mal pagados. De allí no deben salir jóvenes
sin más punto de vista egoísta que el de resolver un precario modo de vivir.
Tienen que salir hombres nuevos, empapados de España, rebeldes y audaces,
dispuestos a tomarlo todo, pero dándolo todo antes; tienen que salir los nuevos
conquistadores de España.
Y sólo podrán salir así, y
sólo se podrá conseguir esto que torpemente he anunciado, empezando desde ahora
a dar vida a esta idea, a trabajar por imponerla, a convencer a los estudiantes
de su posibilidad.
Estudiantes: La Ciudad
Universitaria tiene que ser el primer reducto Imperial de la Nueva España.
Vosotros lo tenéis que conquistar y afianzar, y el. Sindicato tiene que ser el
medio por el cual lo habéis de conseguir.
Estas metas que he dicho,
unidas a las otras que habéis discutido en vuestras cámaras sindicales, tienen
que ser propagadas a la luz pública; tienen que ser defendidas, y las tenéis
que discutir, en toda clase de polémicas, pues tenéis que hacer que el enemigo
las conozca y las combata; pero no debéis dejar que las desprecie.
Este curso, termina dentro
de pocos días; vais a extenderos por toda España, por los pueblos y ciudades, y
todos (aquí empieza también vuestra labor política) debéis ser propagandistas
de nuestra verdad; no perdáis el verano; poneos en comunicación con el pueblo,
ya sean obreros o comerciantes, campesinos o labradores, pescadores o
industriales. Hablad a todos; discutid con todos.
Camarada que hagáis nuevo,
no dejadlo que se pierda; ponedlo en contacto con el mando provincial, con el
núcleo más cercano.
A los camaradas ya
existentes, habladles también; fijadles mejor las ideas; dadles optimismo;
convencedlos de la victoria; convencedlos de la acción; decidles que tienen que
obrar y trabajar.
Recalcad bien lo que somos
y lo que queremos, que no somos reaccionarios de la derecha, que nuestras
milicias no han de estar nunca al servicio de una clase; que si hemos de
combatir con los socialistas, será por nuestros principios, por España; pero no
por los intereses de ninguna clase, ni de nadie.
Y ahora voy a hablaros de
lo que debe ser el Sindicato en el próximo curso.
Este principio debe marcar
el comienzo de la acción; y esta acción tendrá dos fases: una interna y otra al
exterior. La interna tiene por objeto apoderarse de la Universidad y Escuelas
especiales. Tiene que ser decidida y continuada; tiene que ser algo más que
asaltar centros de la F. U. E.
La consigna es derrotar a
la F. U. E., hacerla desaparecer, bien absorbiéndola y disgregándola, o bien
apoderándose de ella.
Hacer que las Asociaciones
Católicas de Estudiantes luchen; no hay que dejarlos tranquilos, pues no se
puede consentir que en estos momentos de ansiedad española, se cubran bajo una
bandera los neutros, los que quieran la vida cómoda. En estos momentos de lucha
no puede haber neutrales. Los amorfos, los no combatientes, tienen que ser
dirigidos y mandados por los que combaten y luchan.
Otra consigna del
Sindicato: apoderarse de las Escuelas Normales en toda España. Hoy están todas
ellas en manos de los socialistas, y esto tiene una importancia capital, no
sólo para nosotros, sino para el porvenir de España. Meditad un poco y veréis
que dentro de unos años, siguiendo así las cosas, la mayor parte de los niños
españoles van a ser educados a base de ideas antinacionales.
En Cataluña y Vascongadas,
se les habla de su tierra chica, de su nación; y con toda la mala fe, engaño y
odio de las falsas causas, se les dice la enormidad de que España representa la
tiranía, el poder extraño; y si a esto se une que en el resto de España no se
les dan más que los principios disgregadores y antinacionales, podéis tener la
seguridad de que, fatalmente, España se deshará, irá al caos.
Nuestro Estado no es
agnóstico, y no puede dejar de intervenir en todos los aspectos que interesan a
la Nación; y excuso deciros, que la educación de la juventud es una de las
primeras tareas. Por esto, nosotros, desde ahora, tenemos que preocuparnos de
ella, y tenemos que ir a controlar las escuelas. Los mandos de provincias
tienen como consigna preferente la captación de maestros, y vosotros, por medio
del Sindicato, tenéis la obligación y el deber de luchar constantemente y de
trabajar asiduamente, hasta que todos los alumnos del Magisterio sean
compañeros nuestros y enseñen e inculquen a la juventud española nuestras ideas
y sentimientos inmortales.
Y antes de hablar de la
acción externa, de la acción conjunta con el resto de nuestra Organización para
los objetivos a todos comunes -los que están dentro de la línea política
nuestra, - voy a hacer una pequeña digresión sobre el aspecto político vuestro,
visto en el presente y en el porvenir.
Al principio os dije que
era natural que los primeros que acudiesen a nuestra llamada fueseis vosotros,
y es así, porque hoy toda la juventud española que tiene sangre en las venas y
cerebro para pensar, es revolucionaria.
Habéis nacido después del
98, habéis conocido el 1921, y veis que para levantar este pueblo es
"necesario" algo más que un Estado amorfo, al margen de la vida, de
las inquietudes y problemas del país, fracasado e impotente hasta para resolver
los más pequeños problemas de orden público; que las ideas
"burguesas", sean conservadoras o de izquierda, sean ellos
republicanos o derechistas, todos no quieren "más que vivir",
conservar el statu quo de la estructura actual, económica y social. Son
incapaces de una acción, de un sacrificio, de un trabajo, aunque este
sacrificio, este trabajo y esta lucha trajesen como consecuencia el bien general.
Son egoístas y son tímidos;
cuando se encuentran enfrente de un problema no van a resolverlo, van a
soslayarlo, y piensan que como van a estar poco tiempo en el Poder, es mejor
que lo resuelva su sucesor.
Son un amasijo de
apetencias a los que domina el interés, y por eso, estos Gobiernos que estamos
sufriendo han permitido que nazcan, al margen del Estado, unos poderes que son
los que mandan y dirigen a la Nación.
Por un lado, el
capitalismo, que con la fuerza enorme del dinero organizado, dinero internacional
y anónimo, compra y soborna hombres y organismos, y domina el sistema actual.
Por otro lado, fuerzas
obreras organizadas, fuerzas auténticas, fuerzas que luchan, en unas cosas con
razón, desde el punto de vista económico, pero que políticamente están
desviadas o entregadas a utopías imposibles y directrices antinacionales, han
creado organizaciones potentes al margen del Estado, en contra suya,
obligándole a ceder y a faltar abiertamente a las leyes que él mismo ha hecho.
Comprenderéis que vosotros,
jóvenes, y jóvenes que estudiáis y pensáis, jóvenes que no tenéis odio -
comprensible en los dejados de la fortuna, -que tenéis la cabeza clara y el
corazón abierto a todas las causas grandes y generosas, teníais que venir aquí,
mejor dicho, la nueva España se tenía que crear a vuestro alrededor.
Esto os revelará que si
queréis, si tenéis constancia y fe, vosotros podéis cambiar a España.
Vosotros no estáis aún
apremiados por la angustia económica, sois generosos, queréis una sociedad
mejor, más justa, y una Patria más grande. No podéis querer una sociedad
pazguata y egoísta, que cree resolver problemas a base de la caridad. Nosotros
tenemos que abolir hoy esta palabra "Caridad". Tenemos que luchar por
la "Justicia". Sois rebeldes, pues comprendéis que este cambio que
España necesita no se puede hacer por las vías legales; hay que hacerlo
revolucionariamente, realizando y haciendo una revolución.
El Sindicato tiene que
darnos el mejor plantel de propagandistas y agitadores; y digo el mejor
plantel, pues nos dará a los hombres que mejor comprendan y sientan nuestros
ideales.
El Sindicato nos dará
juventudes entusiastas para nuestra primera línea, juventudes homogéneas y con
espíritu. Habéis dado los primeros mártires, daréis también los primeros héroes
y los primeros vencedores.
Vuestras juventudes, dentro
de la disciplina, disciplina necesaria para que la acción sea eficaz, serán la
fuerza más aguerrida y mejor de nuestras milicias.
Funcionarán dentro y fuera
de la Universidad. Se especializarán en distintas clases de lucha: en
movilizaciones civiles, de servicios y en luchas violentas de la calle.
La calle. Esta palabra nos
dice un objetivo que tenemos que conquistar pronto. La calle, dentro de un año,
tiene que estar llena de nuestra presencia, de nuestros gritos, de nuestras
ideas y de nuestros escritos.
Para conquistarla hay que
saber moverse en ella; para ello, no hace falta movilizar masas diariamente:
tienen que ser grupos ágiles (nuestras escuadras), las que no tienen que
desperdiciar ninguna ocasión para actuar; no me refiero a los golpes, sino a la
presencia, al grito, a la discusión, a tener al mando siempre en el
conocimiento de todo lo que ocurre, a utilizar bien los enlaces, a tener
estudiadas las concentraciones, etc., etc.
La primera parte del próximo
curso, la organización se dedicará a la propaganda y proselitismo; la
propaganda será más continua, se empezará a reunir masas. Esta propaganda
tendrá que ser defendida por nuestras juventudes. Se hará guerra de guerrillas,
de tanteos, de objetivos pequeños; pero esto también repetidamente, sin
descanso. Se empezará la labor sindical; aquí los estudiantes tienen también su
cometido, pues vosotros, jóvenes, os podéis poner en contacto con los obreros;
tenéis prestigio ante ellos y podéis discutir y captar adeptos.
Y, por último, os diré que
es necesario que antes de final de año organicéis una Asamblea Nacional del
Sindicato, a la cual vengan compañeros de todas las provincias, pues esta
Asamblea, al poneros en contacto unos con otros, hará que os conozcáis, que
comprendáis mejor todos los aspectos generales y nacionales de la Universidad y
Escuelas Españolas, y daréis al Sindicato profundidad y anchura nacional.
Yo sólo os afirmo que todo
lo que os he dicho se puede conseguir; para ello es necesario tener fe, fe
integral, pues si la tenéis, como la tengo yo, no os quepa duda alguna de que
el triunfo será nuestro, y en vez de querer reconquistar la República, nosotros
haremos otra cosa mejor:
Haremos la España Grande.
¡¡VIVA ESPAÑA!!