martes, 12 de febrero de 2013

UNIVERSIDAD, REVOLUCIÓN, IMPERIO



(Aparecido en el número 10 de la Revista JONS, de mayo de 1934)

(El Triunviro Nacional de Falange Española de las JONS, Julio Ruiz de Alda ha dado a nuestros camaradas los estudiantes del Sindicato, una conferencia con las últimas consignas e instrucciones en vísperas de que se desparramen - durante el verano - por España. Hela aquí íntegra:)

 Desde que nuestro Movimiento adquirió realidad, era preciso ir creando los órganos necesarios para conquistar, de una manera progresiva y constante, los distintos objetivos que se nos presentaban.
Desde el primer momento, fueron los estudiantes - y esto es natural, y luego trataré de explicar la razón del porqué -los primeros que llegaron. Fueron los primeros, y además fueron los más entusiastas.
Un Movimiento del tipo del nuestro tiene necesidad de hacer una propaganda continua y de agrupar los núcleos que se vayan incorporando. ¿Y cómo agruparlos? Pues de la manera que sean más eficaces y cumplan mejor su misión.

Nosotros, los nacional-sindicalistas, somos revolucionarios. Revolucionarios porque estamos decididos a cambiar el actual Estado y a emplear todos los medios para conseguirlo.
Tenemos un criterio y un sentido claro y concreto de cómo debe de ser nuestro Estado, y la organización nuestra debe estar inspirada en este mismo sentido.
Como antes os he dicho, la primera masa homogénea que tuvimos fué la universitaria; había necesidad de agruparla, y es lógico y natural que, según nuestra concepción sindicalista, se agrupase en un Sindicato.
Este Sindicato tiene que ser Nacional, pues nosotros no debemos y por tanto no podemos, hacer agrupaciones fragmentarias ni locales, sobre todo en su línea general o, mejor dicho, que todos nuestros organismos han de tener una línea nacional, aunque tengan autonomías de funcionamiento, con vistas a problemas locales.
Por eso, el título es Sindicato Español Universitario (Universitario de Madrid y Barcelona, de Santiago y Valencia, y Salamanca, etc.).
Se creó en Madrid, e inmediatamente se ha extendido a toda España.
Estando nuestro Movimiento en estado no embrionario, pero sí de asimilación o nutrición, es natural que este organismo (el Sindicato) ha de tener otra misión que la puramente profesional o sindical, aunque ésta sea más tarde, cuando hayamos conquistado el Poder, misión privativa.
Ahora estamos todos en un puesto de combate, en las avanzadas, en el verdadero tiempo heroico del Movimiento; en este tiempo. que los historiadores cuando triunfemos -y triunfaremos si nos "ganamos" el triunfo- cantarán y alabarán, y nuestros hijos se sentirán' orgullosos de esta época. En estos momentos, todos tienen que estar en la brecha, y, como es natural, el Sindicato también.
Por lo tanto, aparecen aquí las dos .directrices que ha de tener el Sindicato:
Una acción profesional y sindical.
Una acción política y revolucionaria.
Y vamos a ver cómo las tiene que desarrollar.
A los seis meses de vida del Movimiento, el Sindicato ha nacido, se ha organizado, y ya hoy cuenta en toda España con más fuerza y más espíritu que la Asociación profesional y oficial (F. U. E.).
Es mucho lo conseguido, pues hoy tenemos el instrumento con que trabajar, luchar y obrar en el próximo curso universitario.
Ahora es necesario darle al Sindicato fondo, o sea hacer que los estudiantes afiliados se interesen por él, que se acostumbren a verlo como cosa propia, y que, por medio de él, consigan el mayor rendimiento en sus luchas y trabajos.
Y para ello hay que señalarle metas, tareas, o mejor dicho, que el Sindicato las desenvuelva y las estudie y luche por su implantación.
Los Sindicatos, lo mismo que las milicias, acostumbran a reunir hombres, a unirlos en empresa común, a pensar en sentido total y no personal, y si el Sindicato, como ocurre con éste, no tiene por fin inmediato un objetivo económico, más aún; y si, además de ello, es político y revolucionario, mucho más. Y tened la seguridad de que un estudiante, al cabo de vivir y luchar dos o tres años en él, sale hecho un hombre nuevo, sale con nuestro espíritu - más audaz y más optimista - convencido de una verdad y dispuesto a luchar para imponerla. Saldrá convencido de que el bien general del Estado, será siempre, a la larga, el bien particular, y comprenderá así todos los problemas. Por esto el Sindicato debe atraer y emplear a todos los afiliados estudiantes, dándoles misiones y ocupaciones para que sea de todos, para que todos intervengan y se interesen por él.
En lo profesional, debe marcar metas precisas y concretas; yo no he de hablar de las mismas; pero sí os aconsejo que estas metas sean como deben ser siempre todas las nuestras: altas y ambiciosas.
Yo muchas veces pienso en los pueblos de España, estos pueblos chatos, pegados a la tierra. Desde el aire se ve que no tienen más que lo indispensable para la vida; porque no tienen, o no se ven, esos complementos que los hacen agradables: parques, jardines y paseos. Las calles son retorcidas y estrechas. Si los veis desde abajo observaréis que el noventa por ciento de las casas son pobres, feas e insuficientes; que dentro de ellas no se puede ser feliz; que las calles, cuando llueve, son barrizales; que los sitios de reunión: casinos, bares, tabernas, cines, etc., son sórdidos y mezquinos, en fin, se vislumbra una labor a realizar grandiosa; pues bien, nosotros tenemos que cambiarlos, salvarlos y rehacerlos.
Nuestros pueblos tienen que conservar, remozadas, las amplias casonas antiguas, las bellas iglesias; pero a su lado tienen que estar unos hogares amplios, limpios y alegres.  Todos los servicios comunes tienen que tener este mismo sello. Hay que hacerlos habitables y confortables y esto hay que hacerlo de verdad, cueste lo que cueste; pues no puede ser que se diga: "España es su campo", porque hoy es una burla, pues en ese campo no se puede vivir.
Fijaos bien, arquitectos e ingenieros, médicos y maestros, en la inmensa labor que tenéis por delante: hacer la nueva España, la España nuestra y verdadera.
En una conferencia que di sobre "España vista desde él aire", hacía una crítica de Madrid, y sobre un plano topográfico resaltaba la carencia en Madrid de un lugar que recordase tiempos grandes de España. No lo hay. Lo más típico, tal vez lo más señorial, la plazuela del Ayuntamiento, es del tiempo de Cisneros, cuando Madrid no era capital de las Españas. Me diréis, tal vez, que el Palacio Nacional; pero éste está solo; no es la obra de un Estado ni de una Nación; es la obra de una dinastía; estaba en las afueras de Madrid, lindando con el campo, no metido dentro de la ciudad. El Madrid antiguo es chato y feo; será simpático; pero no es lo que corresponde a la Capital de un Imperio. El Madrid nuevo es producto de la burguesía y tiene espíritu de ésta.
Pero hoy, si vais a los terrenos donde se construye la Ciudad Universitaria, veréis que lo que allí se está haciendo es distinto. No hablo del estilo de las construcciones; hablo y me refiero a la amplitud del espacio; hablo y me refiero a ese horizonte que se ve desde allí; por un lado, la ciudad apelotonada, con las torres de las iglesias y los rascacielos modernos; pero hay otros dos puntos de vista magníficos: uno, la tierra que se ve, fuerte y grandiosa, con sus líneas recortadas, y por otro, el ancho panorama de Castilla.
La Ciudad Universitaria tiene un emplazamiento imperial; allí no se debe educar a los jóvenes hombres de España, para que salgan castrados de espíritu, sin más ansia que el de ser funcionarios, malos trabajadores y mal pagados. De allí no deben salir jóvenes sin más punto de vista egoísta que el de resolver un precario modo de vivir. Tienen que salir hombres nuevos, empapados de España, rebeldes y audaces, dispuestos a tomarlo todo, pero dándolo todo antes; tienen que salir los nuevos conquistadores de España.
Y sólo podrán salir así, y sólo se podrá conseguir esto que torpemente he anunciado, empezando desde ahora a dar vida a esta idea, a trabajar por imponerla, a convencer a los estudiantes de su posibilidad.
Estudiantes: La Ciudad Universitaria tiene que ser el primer reducto Imperial de la Nueva España. Vosotros lo tenéis que conquistar y afianzar, y el. Sindicato tiene que ser el medio por el cual lo habéis de conseguir.
Estas metas que he dicho, unidas a las otras que habéis discutido en vuestras cámaras sindicales, tienen que ser propagadas a la luz pública; tienen que ser defendidas, y las tenéis que discutir, en toda clase de polémicas, pues tenéis que hacer que el enemigo las conozca y las combata; pero no debéis dejar que las desprecie.
Este curso, termina dentro de pocos días; vais a extenderos por toda España, por los pueblos y ciudades, y todos (aquí empieza también vuestra labor política) debéis ser propagandistas de nuestra verdad; no perdáis el verano; poneos en comunicación con el pueblo, ya sean obreros o comerciantes, campesinos o labradores, pescadores o industriales. Hablad a todos; discutid con todos.
Camarada que hagáis nuevo, no dejadlo que se pierda; ponedlo en contacto con el mando provincial, con el núcleo más cercano.
A los camaradas ya existentes, habladles también; fijadles mejor las ideas; dadles optimismo; convencedlos de la victoria; convencedlos de la acción; decidles que tienen que obrar y trabajar.
Recalcad bien lo que somos y lo que queremos, que no somos reaccionarios de la derecha, que nuestras milicias no han de estar nunca al servicio de una clase; que si hemos de combatir con los socialistas, será por nuestros principios, por España; pero no por los intereses de ninguna clase, ni de nadie.
Y ahora voy a hablaros de lo que debe ser el Sindicato en el próximo curso.
Este principio debe marcar el comienzo de la acción; y esta acción tendrá dos fases: una interna y otra al exterior. La interna tiene por objeto apoderarse de la Universidad y Escuelas especiales. Tiene que ser decidida y continuada; tiene que ser algo más que asaltar centros de la F. U. E.
La consigna es derrotar a la F. U. E., hacerla desaparecer, bien absorbiéndola y disgregándola, o bien apoderándose de ella.
Hacer que las Asociaciones Católicas de Estudiantes luchen; no hay que dejarlos tranquilos, pues no se puede consentir que en estos momentos de ansiedad española, se cubran bajo una bandera los neutros, los que quieran la vida cómoda. En estos momentos de lucha no puede haber neutrales. Los amorfos, los no combatientes, tienen que ser dirigidos y mandados por los que combaten y luchan.
Otra consigna del Sindicato: apoderarse de las Escuelas Normales en toda España. Hoy están todas ellas en manos de los socialistas, y esto tiene una importancia capital, no sólo para nosotros, sino para el porvenir de España. Meditad un poco y veréis que dentro de unos años, siguiendo así las cosas, la mayor parte de los niños españoles van a ser educados a base de ideas antinacionales.
En Cataluña y Vascongadas, se les habla de su tierra chica, de su nación; y con toda la mala fe, engaño y odio de las falsas causas, se les dice la enormidad de que España representa la tiranía, el poder extraño; y si a esto se une que en el resto de España no se les dan más que los principios disgregadores y antinacionales, podéis tener la seguridad de que, fatalmente, España se deshará, irá al caos.
Nuestro Estado no es agnóstico, y no puede dejar de intervenir en todos los aspectos que interesan a la Nación; y excuso deciros, que la educación de la juventud es una de las primeras tareas. Por esto, nosotros, desde ahora, tenemos que preocuparnos de ella, y tenemos que ir a controlar las escuelas. Los mandos de provincias tienen como consigna preferente la captación de maestros, y vosotros, por medio del Sindicato, tenéis la obligación y el deber de luchar constantemente y de trabajar asiduamente, hasta que todos los alumnos del Magisterio sean compañeros nuestros y enseñen e inculquen a la juventud española nuestras ideas y sentimientos inmortales.
Y antes de hablar de la acción externa, de la acción conjunta con el resto de nuestra Organización para los objetivos a todos comunes -los que están dentro de la línea política nuestra, - voy a hacer una pequeña digresión sobre el aspecto político vuestro, visto en el presente y en el porvenir.
Al principio os dije que era natural que los primeros que acudiesen a nuestra llamada fueseis vosotros, y es así, porque hoy toda la juventud española que tiene sangre en las venas y cerebro para pensar, es revolucionaria.
Habéis nacido después del 98, habéis conocido el 1921, y veis que para levantar este pueblo es "necesario" algo más que un Estado amorfo, al margen de la vida, de las inquietudes y problemas del país, fracasado e impotente hasta para resolver los más pequeños problemas de orden público; que las ideas "burguesas", sean conservadoras o de izquierda, sean ellos republicanos o derechistas, todos no quieren "más que vivir", conservar el statu quo de la estructura actual, económica y social. Son incapaces de una acción, de un sacrificio, de un trabajo, aunque este sacrificio, este trabajo y esta lucha trajesen como consecuencia el bien general.
Son egoístas y son tímidos; cuando se encuentran enfrente de un problema no van a resolverlo, van a soslayarlo, y piensan que como van a estar poco tiempo en el Poder, es mejor que lo resuelva su sucesor.
Son un amasijo de apetencias a los que domina el interés, y por eso, estos Gobiernos que estamos sufriendo han permitido que nazcan, al margen del Estado, unos poderes que son los que mandan y dirigen a la Nación.
Por un lado, el capitalismo, que con la fuerza enorme del dinero organizado, dinero internacional y anónimo, compra y soborna hombres y organismos, y domina el sistema actual.
Por otro lado, fuerzas obreras organizadas, fuerzas auténticas, fuerzas que luchan, en unas cosas con razón, desde el punto de vista económico, pero que políticamente están desviadas o entregadas a utopías imposibles y directrices antinacionales, han creado organizaciones potentes al margen del Estado, en contra suya, obligándole a ceder y a faltar abiertamente a las leyes que él mismo ha hecho.
Comprenderéis que vosotros, jóvenes, y jóvenes que estudiáis y pensáis, jóvenes que no tenéis odio - comprensible en los dejados de la fortuna, -que tenéis la cabeza clara y el corazón abierto a todas las causas grandes y generosas, teníais que venir aquí, mejor dicho, la nueva España se tenía que crear a vuestro alrededor.
Esto os revelará que si queréis, si tenéis constancia y fe, vosotros podéis cambiar a España.
Vosotros no estáis aún apremiados por la angustia económica, sois generosos, queréis una sociedad mejor, más justa, y una Patria más grande. No podéis querer una sociedad pazguata y egoísta, que cree resolver problemas a base de la caridad. Nosotros tenemos que abolir hoy esta palabra "Caridad". Tenemos que luchar por la "Justicia". Sois rebeldes, pues comprendéis que este cambio que España necesita no se puede hacer por las vías legales; hay que hacerlo revolucionariamente, realizando y haciendo una revolución.
El Sindicato tiene que darnos el mejor plantel de propagandistas y agitadores; y digo el mejor plantel, pues nos dará a los hombres que mejor comprendan y sientan nuestros ideales.
El Sindicato nos dará juventudes entusiastas para nuestra primera línea, juventudes homogéneas y con espíritu. Habéis dado los primeros mártires, daréis también los primeros héroes y los primeros vencedores.
Vuestras juventudes, dentro de la disciplina, disciplina necesaria para que la acción sea eficaz, serán la fuerza más aguerrida y mejor de nuestras milicias.
Funcionarán dentro y fuera de la Universidad. Se especializarán en distintas clases de lucha: en movilizaciones civiles, de servicios y en luchas violentas de la calle.
La calle. Esta palabra nos dice un objetivo que tenemos que conquistar pronto. La calle, dentro de un año, tiene que estar llena de nuestra presencia, de nuestros gritos, de nuestras ideas y de nuestros escritos.
Para conquistarla hay que saber moverse en ella; para ello, no hace falta movilizar masas diariamente: tienen que ser grupos ágiles (nuestras escuadras), las que no tienen que desperdiciar ninguna ocasión para actuar; no me refiero a los golpes, sino a la presencia, al grito, a la discusión, a tener al mando siempre en el conocimiento de todo lo que ocurre, a utilizar bien los enlaces, a tener estudiadas las concentraciones, etc., etc.
La primera parte del próximo curso, la organización se dedicará a la propaganda y proselitismo; la propaganda será más continua, se empezará a reunir masas. Esta propaganda tendrá que ser defendida por nuestras juventudes. Se hará guerra de guerrillas, de tanteos, de objetivos pequeños; pero esto también repetidamente, sin descanso. Se empezará la labor sindical; aquí los estudiantes tienen también su cometido, pues vosotros, jóvenes, os podéis poner en contacto con los obreros; tenéis prestigio ante ellos y podéis discutir y captar adeptos.
Y, por último, os diré que es necesario que antes de final de año organicéis una Asamblea Nacional del Sindicato, a la cual vengan compañeros de todas las provincias, pues esta Asamblea, al poneros en contacto unos con otros, hará que os conozcáis, que comprendáis mejor todos los aspectos generales y nacionales de la Universidad y Escuelas Españolas, y daréis al Sindicato profundidad y anchura nacional.
Yo sólo os afirmo que todo lo que os he dicho se puede conseguir; para ello es necesario tener fe, fe integral, pues si la tenéis, como la tengo yo, no os quepa duda alguna de que el triunfo será nuestro, y en vez de querer reconquistar la República, nosotros haremos otra cosa mejor:
Haremos la España Grande.
¡¡VIVA ESPAÑA!!