Tenemos que creer, que trabajar y que combatir
Pocas palabras y dichas
concreta, seca y duramente.. Tenemos que creer, que trabajar y que combatir.
Lo primero es creer en
España y en nosotros mismos. Será España lo que queramos que sea y tenemos el
deber de hacer de ella una nación verdad, una nación centro, una nación para
fuera.
Hay que suprimir el
conformismo que tenemos para todas las cosas que suceden y para todo el sistema
politices que nos rige. ¡Ayudadnos a ser rebeldes! Tened ambición. Vivimos una
lucha de clases en la que está pereciendo España y que rige un Estado ineficaz
e inútil.
La mayor parte de las
naciones europeas están hechas y denotan un trabajo y una dirección, que se
manifiesta en la laboriosidad de sus fábricas y en la prosperidad de sus
campos. En España por esta lucha de clases y por este Estado inútil e ineficaz
que la rigen, la industria se arruina y los campos muestran su tierra árida.
España está por hacer. Hay que hacerla. La única manera de lograrlo es trabajar
y combatir. Que no falte la fe. El paro obrero sólo tiene una única solución,
que es el trabajo. Perdemos el tiempo los españoles en las luchas que nos
destrozan y en las discusiones inútiles que no tienen término. Es necesario
actuar con actividad y energía, y es innecesario discutir por el placer de
discutir. Teniendo fe, se puede crear y lograr la nación que deseamos.
Hay que trabajar organizada
y disciplinadamente, pero observando una disciplina rígida de trabajo sin
mezclarse ni discutir las orientaciones y las órdenes del mando. El labrador ha
de ser solamente labrador y español, el obrero, obrero y español, y el médico,
médico y español. Y con esto basta para llegar al Estado que nos proponemos,
sin internacionalismos de ninguna clase.
Hay que combatir a la
derecha y a la izquierda, a los traidores, a los farsantes y a los que viven de
la cizaña. Tenemos que conseguir que nos conozcan, que sepan lo que somos y lo
que deseamos, y si quieren la batalla hemos de ir a ella alegres y sonrientes.
Para combatir es necesaria la disciplina impuesta por la eficacia.
Las Falanges deben obedecer
a un mando sin discutirlo. Esta es nuestra Revolución, porque queremos hacer
una España grande y única, y queremos variar sus leyes y cambiar la manera de
sentir de los españoles.
Al final de nuestra lucha
podremos dar el viva que todos deseamos, el viva grande a la nueva España que
tenemos que hacer y construir.