martes, 12 de febrero de 2013

LA ESPAÑA HEROICA. JULIO RUIZ DE ALDA Y SU SENTIMIENTO DE LO ESPAÑOL



(Interviú hecha por E. GIMINEZ CABALLERO en el número único de Haz Hispano en 16-3-33)

Declaraciones interesantes sobre el presente y el porvenir de España

Vamos a interrogar sucesiva, periódicamente, a los representantes de una España creadora, heroica, juvenil, prometedora y genuina. Comencemos hoy por una profesión tan alta como la de aviador. Tan alta, si ese aviador es un héroe ya inscrito en las páginas de oro de España, en la sustancia de las mejores gestas hispánicas.
Julio Ruiz de Alda tiene un despachito en una calle céntrica de Madrid. Los muros están hechos de mapas y de fotografías aéreas. Los muebles, de metal. El radiador es un capó de automóvil. Todo en esa estancia es sobrio, preciso, mecánico, enérgico.
Julio Ruiz de Alda es un hombre de aire hercúleo. Como un boxeador que tuviese una cabeza de ingeniero, una cabeza superior y pensativa. Está en la plenitud de su edad, de su fuerza, de su entusiasmo. En plena tónica viril.


Julio Ruiz de Alda es un navarro de Estella. Dieciséis generaciones de navarrismo. Es un ibero puro. Un ejemplar de raza.
Fué artillero primero. Después aviador. Hizo la campaña de África desde 1919 al 1924. Tomó parte en las más decisivas y peligrosas acciones marroquíes.
Como artillero, mandó baterías de montaña. Como aviador, arriesgó su vida en innúmeras incursiones, llegando dos veces a tirarse al mar para no caer en poder del enemigo. Fué, además, Ingeniero constructor de las Electras Marroquíes. Organizó talleres y trabajos de construcciones aéreas. Desde su época marroquí data su gran idea de "nacionalizar la aviación española". Idea que realizó en parte, en lo referente a la industria. De 1924 a 1926 inició en Madrid la nacionalización de la industria aviatoria, evitando que se fueran al extranjero más de veinte millones anuales de pesetas.
En 1926 (enero y febrero) realizó otra gran nacionalización: la del aire trasatlántico con el magnífico vuelo del "Plus Ultra" a América. ¡Enorme sello de gloria!
Después tomó parte en las tentativas del "Superwahl" y del "Dornier 16" con el comandante Franco.
Después de ellas dejó el activo de su carrera militar. Se dedicó a la nacionalización de la fotografía aérea. Y tal éxito obtuvo que el Gobierno actual la ha hecho cosa de Estado, aun cuando a él lo haya dejado al margen. Trabaja con sus hermanos como industrial, en fábrica por ellos creada. Pero trabaja siempre soñando en lo que ahora nos va a decir.
- Ruiz de Alda, ¿pertenece usted a algún partido político ?
- No. Como no perteneceré mientras sea militar en activo.
- ¿Cuáles son sus actividades militares?
- En este momento ninguna, por llevar cuatro años de supernumerario sin sueldo.
- Si no como militar, como ciudadano tendrá usted afinidades y simpatías ideológicas, ¿no?
- Mi característica es mi sentimiento de lo nacional, de lo español.
- ¿Qué entiende usted por eso?
- Entiendo que una nación, como un individuo, además de trabajar para subvenir a sus necesidades elementales y económicas, debe tener un ideal que le impulse, que le dé fe para sopesar sacrificios y alcanzar grandeza.
"Yo creo que el Estado Español, desde hace tres siglos, ha venido fracasando por falta de ideal nacional. La guerra de la Independencia fué la última gran prueba de la lucha de la nación contra el Estado”.
- ¿Cree usted posible la vuelta del pueblo español a un Estado nacional que lo integrase de veras?
- Lo creo posible, aunque duro, abnegado y laborioso. El pueblo sigue desorientado y será trabajoso restituirle la conciencia de su verdadera personalidad.
- ¿Qué medios ve usted para esa recuperación de la conciencia nacional?
- A base de un movimiento exaltado y violento, dirigido a las nuevas generaciones y con un fondo social grande, integrando a trabajadores e intelectuales. Un movimiento conducido por espíritus convencidos y dispuestos al sacrificio, para que no resulte un simple acto de defensa clasista o de capitalismo cobarde.
- ¿A qué político español tiene usted más simpatía en nuestra Historia?
- Al Cardenal Cisneros.
- Y en la actualidad?
-Le creo aún inédito. Pues Azaña o Prieto, que podrían haberlo sido, han supeditado su misión nacional a exigencias partidistas.
- Y en ese gran Movimiento Nacional que preconiza, ¿qué papel podría desempeñar la aviación española?
- Enorme. Por ser la aviación hoy una actividad juvenil cuyas características - audacia, optimismo, superación - serían las de ese Movimiento. Un papel ejemplar y estimulador.
- Pero aparte de ese papel ejemplar y revolucionario, ¿tiene una gran tarea nacional la aviación?
- Formidable. Pero inútil mientras no se la nacionalice. Para esto será necesario ante todo una política nacional, y luego, una de aviación. Habría que darle el lugar de defensa y ofensa que la aviación ocupa en todos los países con relación al Ejército y la Marina. Y crear la aviación independiente o de gran bombardeo. Esta aviación, integrada, nacional y fuerte, sería la única fuerza efectiva que en mucho tiempo podríamos disponer.
- Pero nuestro representante en la Sociedad de Naciones parece que pide la "internacionalización".
- Eso sería fatídico y antinacional para nosotros. El señor Madariaga parece no darse cuenta de que esa tesis sólo es útil para países próceres como Francia e Inglaterra, porque son pueblos inaccesibles por mar y tierra para países débiles como el nuestro. España, sin posibilidades económicas para sostener un Ejército y una Marina de volumen suficiente para resolver un conflicto bélico, necesitaría confiar esa resolución a la acción rápida, violenta - directa - de una aviación de gran bombardeo. La aviación es el arma de los pueblos pobres. Y todas las tesis contrarias en España son equivocadas.
-¿Y cree usted en un gran porvenir para España? -Yo sí. Veo la posibilidad de que nuestro pueblo, con los de nuestra América, marchen unidos en un gran ideal universal. Tengo aún reciente - como documento aislado - el recuerdo del vuelo del "Plus Ultra" en Buenos Aires. Los catalanes de América fueron los más entusiastas españoles. Su españolismo fué algo admirable. Creo en nuestro porvenir. Un aviador debe llevar siempre los ojos hacia adelante.