Hoy, con la nueva arma, con
la Aviación, Gibraltar (plaza) ha perdido su principal característica, la que
le daba su mayor fuerza, que era la de ser base naval, apoyo de la flota inglesa,
la que permitía a la misma tener el dominio del Estrecho. Hoy Gibraltar,
teniendo a España enfrente, no puede ser el cobijo de una flota enemiga
nuestra. Se han variado los términos en que estaba basado el "statu
quo" actual, y sólo España puede y debe sacar las consecuencias de esta
variación. Debemos prepararnos decididamente y sin vacilaciones a cumplir con
esta misión permanente, y, con ésta cumplida, dirigirnos al mundo, seguros de
ser escuchados; si no lo hacemos, como la situación no puede seguir indecisa,
España se verá aun más limitada en sus derechos, obligada por las potencias
interesadas a nuevas dejaciones de su soberanía. "Cuanto más fácil nos sea
neutralizar el Estrecho más mediatizados estaremos, como no tengamos la
decisión de dominarlo."
Y para hacer resaltar la
trascendencia de la Aviación como fuerza armada en la política internacional de
las potencias, hay que observar que Inglaterra, el Imperio inglés, abandona
cada vez más su espléndido aislamiento, su tradicional política de arbitrio
europeo, para ser una potencia continental.
Las
Baleares
El Estrecho tiene que ser
el eje de nuestra política militar, y por eso me da pena ver cómo a nuestro
pueblo, desde hace años, se le pasea el fantasma de Baleares; cómo se quiere
hacer de estas islas el eje de nuestra política, cuando no lo es. La posición
de las Baleares será importante en el Mediterráneo, pero es un problema local.
España debe defender las Baleares como cualquier parte de su territorio, pero
nada más. Es pueril, a no ser que sea otra cosa peor (otra forma de
mediatización), el hacer de las Baleares el centro de nuestro sistema militar
mientras no dominamos el Estrecho y tenemos abandonada e impotente la defensa
nacional del territorio.
Dominio del Estrecho
Tácticamente el Estrecho lo
podemos dominar o, al menos, neutralizar con relativa facilidad, siempre al
alcance de nuestros medios; pero este dominio o esta decisión de dominio
"nos obliga" a estar capacitados a defenderlo en cualquier parte de
nuestro territorio, o sea, que nos obliga a que nuestra defensa nacional sea un
hecho, pues lo más probable es que, en caso de encontrar resistencia, los
ataques no serían dirigidos a una posición tácticamente fuerte, sino que lo
serían a otras partes del territorio, según fuere la nación o naciones que nos
atacaran.
Yo afirmo que España puede,
y, por tanto, tiene el deber de hacerlo, organizar su autodefensa y afrontar
los deberes que le impone su situación en el mundo, que tiene capacidad sobrada
para ello, que posee profesionales capaces de dirigir la tarea, que es, como lo
son la mayor parte de todos los problemas nacionales, una cuestión volitiva de
decisión.
Antes hablé de otra misión
permanente que se nos prepara. Ésta también nos está impuesta por la situación
geográfica y por el desarrollo de la Aviación, pues sucede que España ya es,
pero, sobre todo, será, paso obligado de todas las comunicaciones aéreas de
Europa del Norte y Central con el África, Occidente y con Hispanoamérica.