martes, 12 de febrero de 2013

EL ESTRECHO, EJE DE LA POLÍTICA MILITAR



Hoy, con la nueva arma, con la Aviación, Gibraltar (plaza) ha perdido su principal característica, la que le daba su mayor fuerza, que era la de ser base naval, apoyo de la flota inglesa, la que permitía a la misma tener el dominio del Estrecho. Hoy Gibraltar, teniendo a España enfrente, no puede ser el cobijo de una flota enemiga nuestra. Se han variado los términos en que estaba basado el "statu quo" actual, y sólo España puede y debe sacar las consecuencias de esta variación. Debemos prepararnos decididamente y sin vacilaciones a cumplir con esta misión permanente, y, con ésta cumplida, dirigirnos al mundo, seguros de ser escuchados; si no lo hacemos, como la situación no puede seguir indecisa, España se verá aun más limitada en sus derechos, obligada por las potencias interesadas a nuevas dejaciones de su soberanía. "Cuanto más fácil nos sea neutralizar el Estrecho más mediatizados estaremos, como no tengamos la decisión de dominarlo."
Y para hacer resaltar la trascendencia de la Aviación como fuerza armada en la política internacional de las potencias, hay que observar que Inglaterra, el Imperio inglés, abandona cada vez más su espléndido aislamiento, su tradicional política de arbitrio europeo, para ser una potencia continental.


Las Baleares
El Estrecho tiene que ser el eje de nuestra política militar, y por eso me da pena ver cómo a nuestro pueblo, desde hace años, se le pasea el fantasma de Baleares; cómo se quiere hacer de estas islas el eje de nuestra política, cuando no lo es. La posición de las Baleares será importante en el Mediterráneo, pero es un problema local. España debe defender las Baleares como cualquier parte de su territorio, pero nada más. Es pueril, a no ser que sea otra cosa peor (otra forma de mediatización), el hacer de las Baleares el centro de nuestro sistema militar mientras no dominamos el Estrecho y tenemos abandonada e impotente la defensa nacional del territorio.

Dominio del Estrecho

Tácticamente el Estrecho lo podemos dominar o, al menos, neutralizar con relativa facilidad, siempre al alcance de nuestros medios; pero este dominio o esta decisión de dominio "nos obliga" a estar capacitados a defenderlo en cualquier parte de nuestro territorio, o sea, que nos obliga a que nuestra defensa nacional sea un hecho, pues lo más probable es que, en caso de encontrar resistencia, los ataques no serían dirigidos a una posición tácticamente fuerte, sino que lo serían a otras partes del territorio, según fuere la nación o naciones que nos atacaran.
Yo afirmo que España puede, y, por tanto, tiene el deber de hacerlo, organizar su autodefensa y afrontar los deberes que le impone su situación en el mundo, que tiene capacidad sobrada para ello, que posee profesionales capaces de dirigir la tarea, que es, como lo son la mayor parte de todos los problemas nacionales, una cuestión volitiva de decisión.
Antes hablé de otra misión permanente que se nos prepara. Ésta también nos está impuesta por la situación geográfica y por el desarrollo de la Aviación, pues sucede que España ya es, pero, sobre todo, será, paso obligado de todas las comunicaciones aéreas de Europa del Norte y Central con el África, Occidente y con Hispanoamérica.