Dadas las características
de la frontera y de lo que su. pone un ataque por el Pirineo, las misiones en
este frente de las tres fuerzas armadas aparecen claras y bien definidas.
Voy a tratar ahora de las
fuerzas de tierra y de las fuerzas aéreas y a estudiar las misiones principales
de las mismas. Concurren en este frente las siguientes circunstancias: La
frontera es una cordillera alta, quebrada y con pasos muy contados para el
transporte de elementos de combate sobre ruedas.
La frontera, a excepción de
la parte occidental, va por la divisoria de la cordillera. La vertiente norte
de la misma es corta; a pocos kilómetros se extiende el fértil y rico mediodía
francés; por el sur, al contrario, hay fuertes estribaciones y cordilleras
secundarias, paralelas a la principal, que forman una zona montañosa de varias
decenas de kilómetros de fondo.
Al norte de la cordillera
se extiende, inmediatamente a ella, un país rico, con grandes centros de
poblaciones, abundantes nudos ferroviarios y concentraciones industriales de
importancia.
Por el sur, un terreno
duro, menos habitado y menos rico, sin grandes concentraciones ciudadanas e
industriales y con muchas menos vías de comunicación.
O sea, que para fuerzas
iguales, a un lado y otro de la frontera, España está en mejores condiciones
para la guerra: tiene una defensiva fácil y una ofensiva menos costosa. Pero
hoy, ¿puede España pensar en una ofensiva contra Francia? No. Y es inútil
extenderse más en esta hipótesis, pues admitirla como posible supone el haber,
no solamente conseguido nuestros fines indispensables, sino haberlos
sobrepasado; supone, en pocas líneas, una España completamente distinta a la
actual.
La defensiva terrestre
En cambio, es posible y
hacedero mantener una defensiva terrestre de nuestra frontera; todos los que
han estudiado las consecuencias derivadas de la guerra europea y los efectos de
las armas automáticas saben que esto es posible.
El terreno es nuestro
principal aliado; favorece el uso y mejora el rendimiento de todas las armas de
gran coeficiente defensivo, e impide o dificulta en gran manera la utilización
normal de las armas ofensivas, como los tanques o cañones pesados. Se puede
asegurar que forzar los Pirineos por un Ejército, aunque sea tan potente como
el francés, si la defensa de nuestro frente ha sido organizada con los
elementos y con la táctica que ha enseñado la gran guerra, es cuestión de
meses.
La guerra aérea
Y durante estos meses, ¿qué
otras acciones se habrán desarrollado? Pues durante estos meses, si los países
han resistido los quebrantos morales y materiales producidos por ella, se habrá
desarrollado la guerra aérea. Y guerra aérea integral, pues dadas las
condiciones topográficas donde la lucha terrestre se desenvuelve, las
Aviaciones auxiliares o de cooperación (hoy discutidas aún) tendrán poco que
hacer, y la nación más débil, si las tuviese al principio de la lucha, las
uniría con su armada aérea para reforzar a ésta, pues ésta será la que en este
caso tenga la misión principal de la guerra.
Y no vale para nada el
razonamiento de considerar que España no puede tener una escuadra aérea
suficiente para resistir la guerra alada, porque si esto se admitiese, y por
esta razón se renunciase a tenerla, automáticamente habría que suprimir el
Ejército, pues entonces no serviría para nada resistir en la frontera (en el
caso de que esto fuese posible) si el resto del país quedaba a merced de la
aviación enemiga, la cual haría imposible, no sólo la vida del Ejército, por
desbaratar sus aprovisionamientos, sino la vida del país, pues destruiría
sistemática e inexorablemente comunicaciones, ciudades, puertos, industrias,
etc., etc.
Ocurre, además, que una
armada afea es la única fuerza coercitiva que España puede tener en relación
con Europa; armada al alcance de nuestros medios económicos y del potencial
industrial español.
¿Qué características de
empleo debe tener nuestra armada aérea? Para fijarlas hay que tener en cuenta
dos circunstancias: una, la limitación de nuestros medios; otra, el estudio de
las peculiaridades que se le presentarán para deducir el mejor rendimiento.
Como ya dije antes, Europa
y España, y sobre la Europa que con este frente tendríamos que combatir, tienen
características distintas: una, rica, poblada, llena de obras del hombre,
necesarias para su vida y, sobre todo, para una nación en guerra, y, por otro
lado, un país más pobre, con menos concentraciones humanas y con gran parte de
él en estado primitivo; esto indica que España se encuentra con más blancos a
abatir y menos riqueza a defender; esta conclusión es la que debe marcar las
características de nuestra armada aérea, y, por lo tanto, éstas deberán ser
especialmente ofensivas. Mayor rendimiento tendremos atacando que defendiendo.
Todos los recursos aviatorios deberán ser empleados en aviones con potencia
ofensiva contra el suelo.
Me permito llamar la
atención a mis compañeros aviadores sobre el párrafo anterior. Desearía que
reflexionen sobre ello, que lo discutan entre sí, y si encuentran que lo
expuesto es verdad, no duden en arrostrar las consecuencias; no pierdan el
tiempo, el dinero y el rendimiento en crear un mosaico en que estén
representados todos los tipos de aviones y todas las posibilidades tácticas;
piensen sólo en la guerra, que ésta es dura y fría, y no se presta a
divagaciones ni a dudas de intelectual.
Al afirmar lo anterior no
descuido ni olvido la defensa antiaeronáutica del país. Sólo afirmo que no se
debe gastar ni una peseta del dinero consignado para aviación en aviones
defensivos o, mejor dicho, en aviones defensivos de objetivos terrestres, pues
si así se hace el rendimiento será menor, pues los objetivos terrestres
nuestros siempre estarán abiertos a la aviación enemiga y nuestra armada aérea
será más débil.
La defensa antiaérea deberá
ser activa en Barcelona, grandes saltos de agua del Pirineo, zona industrial
asturiana y vascongada, por medio de cañones y ametralladoras antiaeronáuticas,
y habrá de preparar la resistencia pasiva en todo el país, a base de una
estructura adecuada en las industrias fundamentales y de las medidas que luego
se dirán.