martes, 12 de febrero de 2013

HAY QUE UNIFICAR LAS FUERZAS DE TIERRA, MAR Y AIRE



El Gobierno tiene que decidirse. La Aviación ¿es o no es fuerza armada? Su aparición ¿es una revolución en el arte de la guerra, o es sólo un perfeccionamiento? Al tomar una resolución, si se equivoca, las consecuencias de esta equivocación son enormes y hasta trágicas. Pero una vez decidido debe ir por la línea recta a poner en obra lo acordado. Hoy es fácil decidirse; no tiene más que ver lo hecho por las grandes potencias.
En unas hay Ministerio del Aire; en otras, Ministerio de Defensa Nacional. En España, ¿qué? Para contestar a esta pregunta yo sólo pondré de manifiesto que desde hace muchísimo tiempo el Estado español tiene un defecto esencial, y es que sus distintos organismos son compartimientos estancos en vez de formar un conjunto orgánico. Para corregir este defecto hay que empezar por la centralización del espíritu de los órganos de idéntica misión. En España existen tantos o más organismos directores, consultivos, de estudios, etc., etc., que en Inglaterra o Alemania, pero con una diferencia, y es que estos organismos no pueden cumplir su misión porque cuando se llega a realizar las conclusiones deducidas de lo estudiado, no se puede hacer nada por estar los órganos inferiores anémicos, sin savia y sin elementos, como sucede en Guerra y Marina, que tienen una gran cabeza y unos débiles pies y brazos.


Un Ministerio de Defensa Nacional

Me parecería una monstruosidad el crear un nuevo ministerio con toda la organización burocrática que esto lleva consigo.
Pero, además, y es lo más importante, en un país del que todos dicen que es individualista (creo que está indisciplinado solamente), si se quiere conseguir que haya un mando único y una dirección única, la manera de conseguirlo y empezar a unificar en su espíritu las misiones de las tres fuerzas, es con un Ministerio de Defensa Nacional. Sentar una unidad política de doctrina y una unidad de las disposiciones de preparación de la guerra en relación con las actividades nacionales. Hacer un todo orgánico en vez de dos o tres conjuntos, y para conseguirlo en España es imprescindible la unificación desde arriba, la creación de la unidad política por medio de un solo ministerio. La unificación profesional y técnica por la creación de un mando y de un Estado Mayor, y la eficacia del conjunto por la de cada una de las tres fuerzas, tierra, mar y aire, cada una con su mando y su autonomía interna.

Eficiencia de la política militar

Si se reflexiona que hoy, gastándose un 20 por 100 del presupuesto nacional, no se tiene ni Ejército, ni Marina, ni muchísimo menos Aviación, y, por lo tanto, queda incumplido uno de los más sagrados deberes del Estado, se comprenderá la necesidad absoluta de cambiar este estado de cosas para seguirlo hasta el fin, a pesar de encontrarse con resistencias tradicionales y con la necesidad de sacrificar ciertas situaciones de hecho, al parecer hoy inconmovibles. Digo al parecer, y no de una manera más afirmativa, porque el Gobierno que se decida a implantar una política militar verá que los jefes, oficiales, clases y soldados de tierra, mar y aire pondrán su trabajo, con alegría y con fe, al servicio de una recobrada misión.
Y vuelvo a repetir que no veo más que una solución, pues no creo, ni nadie cree hoy en España, en consejos ni comisiones interministeriales consultivos, nidos solamente de parásitos burocráticos, y que la solución para empezar a tener una defensa nacional efectiva es, primero, darle unidad política en un Ministerio de Defensa Nacional, una unidad de dirección en el mando y una unidad de doctrina en el Estado Mayor general.
En España existen profesionales capaces y dotados para sentar la doctrina, proveer de enseñanzas y llenar todas las misiones de los órganos directivos; solamente necesitan que les sea dada la misión para desenvolverla.
Pero es necesario hablar del soldado. Y ello será en el próximo artículo.